Profesores Inspiradores

Angelica Salazar

Compartir

Para el profesor la clase nunca termina: Ángeles Salazar Olmos

Arturo Padilla

Jueves-02-Agosto-2018

Para un verdadero profesor la clase nunca termina. Concluye la hora asignada, claro, pero no la atención a los estudiantes; incluso, una vez que el joven se gradúa, es posible que después regrese a las aulas en busca de consejo, para hacer su tesis o para estudiar un posgrado, y el maestro debe estar listo para ese momento, debe ser capaz de adaptarse de dar una respuesta personalizada, de crear un “traje a la medida” de cada estudiante. Así, el maestro logra su objetivo que es enseñar, pero también aprende y comparte su experiencia con otros.

La anterior es una reflexión de la maestra Ángeles Salazar Olmos, quien compartió en entrevista con ALMA MATER algunas experiencias sobre su trayectoria docente y el compromiso y trabajo que significa ser maestro. Imparte las materias de Minería de datos, Base de datos, Ingeniería de software, Programación avanzada, Computadoras, Leguaje de programación, Excel financiero, Tecnologías para el manejo de información y otras materias en el Decanato de Diseño, Ciencia y Tecnología de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Por el nombre de las asignaturas a su cargo es fácil descubrir cuál es su campo de especialización. Además, es tutora de algunos estudiantes.

¿Cómo se siente frente a sus alumnos?

El dolor y estrés se me olvidan cuando estoy frente a un grupo. Mi satisfacción es verlos contentos, que entienden y aprenden, con el tiempo también logras conocerlos y detectar cuando un alumno está dispuesto a aprender, cuando tiene problemas o simplemente cuando no le interesa; por lo anterior busco diferentes estrategias para enseñar.

¿Cuáles son esas estrategias?

Hay muchas: adaptar la materia a las necesidades de la licenciatura, hablarles en su idioma; la materia debe tener el enfoque para su carrera profesional, el alumno debe sentirse interesado. Trato de dar una atención adecuada a cada joven. A veces hay maestros que pierden la paciencia, no debemos tomar personal la actitud de los alumnos, pero sí demostrar la entrega y servicio que cada maestro debe tener. Si me piden asesoría la doy y tengo paciencia, eso es importante.

¿Cómo se motiva a los jóvenes de hoy?

Hay que retarlos y conocer su nivel para adaptarse a las necesidades de cada uno y crear estrategias para enseñar y educar. También se les debe animar a que ellos enseñen a otros. No es bueno reclamarles que no aprenden, al contrario, animarlos para que comprendan. Tampoco hay que compararlos con otros compañeros. En el salón hay alumnos ‘padres’, los que pueden ayudar sus compañeros; ‘hijos’, los que permiten ser ayudados por sus compañeros, y ‘huérfanos’, aquellos que necesitan la atención personalizada del profesor.

¿Una técnica docente que nunca pasará de moda?

Usar ejemplos simples para que los alumnos puedan aprender elementos complejos, esto ayuda a un mejor aprendizaje, incluso traducido a elementos de la vida cotidiana. No obstante, lo más importante es crear confianza y aprecio. Esto sólo se logra con una actitud de servicio, talento y verdadera vocación, entrega y aprecio de lo que uno hace y ama.

¿Cómo sabe que tiene vocación docente?

Cuando pasa el tiempo y te das cuenta de que te sigue gustando lo que haces, no hay duda de que tienes vocación para ello. Es muy gratificante encontrar a esas personas que fueron tus alumnos, hoy ocupando puestos importantes, y que se levantan de sus asientos para ir a saludarte y que digan: ella fue mi maestra.

¿Qué espera en el futuro?

Cuando llegue el momento, quiero jubilarme, pero no dejar de dar clases, sólo dejar la parte administrativa y dedicarme únicamente a dar clases, mientras pueda hacerlo por el resto de mi vida. También me gustaría dar clases a personas con alguna discapacidad, ya lo he hecho antes, quiero dar clases a ancianos, religiosas y otras personas interesadas en aprender

¿Qué la sorprende?

Cuando un ex alumno me trae a su hijo y veo que me toca darle clase, eso me hace dar cuenta que el tiempo ha pasado, eso me sorprende y me hace feliz.    

Breve semblanza

La maestra Ángeles Salazar Olmos nació en Guadalajara. Estudió la Licenciatura en Informática Industrial y la Maestría en Ciencias Computacionales en la Universidad Autónoma de Guadalajara. Trabajó en varias empresas privadas, desempeñó actividades altruistas en asilos de ancianos y ha impartido cursos en la Cámara de Comercio. En agosto de 1983 comenzó a laborar en la UAG, pero fue hasta 1988 cuando se incorporó a la planta docente en lo que hoy es el Decanato de Ciencia y Tecnología. Desde entonces combina su pasión por la docencia con labores administrativas y asesorías a empresas sobre la plataforma Excel. Asimismo, fue jefa del Departamento de Sistemas de Información, encargada del laboratorio “Takao Taguchi” y actualmente imparte cursos de capacitación en informática.

Ver más