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Aniversario Doña Paz

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Doña Paz, un ejemplo para la mujer de hoy

Alfredo Arnold

Lunes-10-Diciembre-2018

Si queremos encontrar un ejemplo de cómo debe ser la mujer en nuestros días, ahí tenemos a la señora María de la Paz, quien además de ser una madre que educó a diez hijos y fue un gran apoyo en la vida de su esposo, también se realizó en el servicio social desde los primeros años de fundada la Universidad Autónoma de Guadalajara.

Así lo expresó en su homilía el Pbro. Daniel Pérez Gómez, quien ofició la misa ofrecida en memoria de doña Paz Reyes de Leaño con motivo de su séptimo aniversario luctuoso.

En nuestros días, a la mujer le están ofreciendo modelos de vida que se oponen a su naturaleza y a su feminidad. La están engañando con el fin deliberado de atacar a la familia. Afortunadamente, tenemos ejemplos de mujeres que cumplen con su trascendental tarea de ser esposas y madres, educar a sus hijos y constituirse en el centro y fortaleza de la familia, y así mismo desplegar su iniciativa en actividades profesionales, como lo hizo la señora María de la Paz al frente del Comité de Damas, el Club de Jubilados, la ayuda a trabajadores de menos recursos y tantas otras de índole social en la UAG, añadió el sacerdote.

El aniversario luctuoso de doña Paz fue celebrado con una misa en el auditorio “Dr. Luis Garibay Gutiérrez” y posteriormente el rezo del rosario frente al mausoleo donde descansan sus restos y los de su esposo, don Antonio Leaño Álvarez del Castillo, en los jardines de Ciudad Universitaria.

Doña Paz falleció el 7 de diciembre de 2011.

Breve Semblanza

Doña Paz Reyes de Leaño o “Chata” como dulcemente la nombraba su enamorado esposo, don Antonio Leaño Álvarez del Castillo -por su nariz chatita-, nació en Guadalajara en el seno de la distinguida familia Reyes Flores. Fue siempre la mujer detrás del gran hombre, el apoyo y la fuerza femenina de la UAG, fundadora y presidenta del Comité de Damas, creado por su iniciativa para apoyar y recaudar fondos para las familias de los trabajadores de la institución y otras causas humanitarias.

La historia de doña Paz y don Antonio comenzó desde que eran niños, ya que eran vecinos y un día él le dijo que la tenía “apartada”; más tarde, cuando ella cumplió 16 años su atención se dirigió a don Antonio, pero no fue hasta que ella cumplió 18 años cuando él le declaró su amor durante un viaje dominical de la familia Reyes con la familia Leaño a Chapala, ahí su noviazgo comenzó, llevándolos al matrimonio cuatro años después.

Durante sus 68 años de matrimonio, lograron llevar la educación de sus hijos a base de valores, amor, comprensión, fortaleza y sobre todo cerca de Dios. De sus diez hijos le sobreviven ocho. Fomentó en sus hijos el gusto por la lectura y vigilaba mucho lo que leían, nada de novelas, sino de historia tanto de México como mundial, mundo actual, política y clásicos. Cuando don Antonio murió, el 3 de julio del 2010, doña Paz comentó que siempre tuvo un matrimonio feliz, casi nunca hubo diferencias y él siempre fue un hombre sumamente respetuoso, además de consentirla y cuidarla mucho. Es por eso que su amor perdura hasta la eternidad.

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