Opinión

Opinion Fabio Luján 090720

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Equipos grandes y grandes equipos

Fabio Luján Pedrozo, académico de la UAG

Jueves-09-Julio-2020

Hace algunos años tuve la fortuna de trabajar en una empresa de TI (tecnologías de la información), donde considero encontré los mejores compañeros y grandes equipos. El primer día, me entregaron una pequeña tarjeta con un listado de los valores y principios de la empresa, que se hacía llegar a todos los empleados. Es natural pensar que formaba parte del proceso regular de inducción por parte del área de recursos humanos, incluso sospecho que algunos la olvidarían al poco tiempo en el fondo del cajón de su escritorio.

Esta empresa tenía oficinas en Estados Unidos, Rumania, Inglaterra e India, sin contar pequeños centros con menos de veinte empleados en doce países más, para llegar a cerca de 18 mil empleados en el mundo. En México fui contratado como el empleado 19 a un mes de que iniciaron operaciones en nuestro país; tres años y medio después, éramos 515. Ahora bien, claramente es un reto lograr que un grupo de personas tan extenso y diverso en culturas, zonas geográficas y filosofías de vida pueda actuar como equipo con el mismo compromiso e identidad. Al convivir y compartir proyectos con mis colegas en México y otros países, encontré no solo excelentes profesionistas, sino notables profesionales y compañeros de equipo. Los siguientes elementos eran constantes en la empresa, y puedo decir que son consejos para formar grandes equipos:

  1. ATRAER A LAS PERSONAS CORRECTAS

Muy probablemente trabajaremos con nuestros compañeros durante más horas que las que compartimos con seres queridos (no es lo mejor, pero es muy común). Vamos al trabajo a demostrar que somos profesionales; por lo tanto, cobra relevancia no solamente percibir que trabajas junto a personas productivas que te ayudan a crecer, sino que coinciden de alguna manera con lo que buscas, consideras importante, o simplemente son personas que te agradan.

  1. SEGURIDAD PSICOLÓGICA

Este punto cabe en todos los demás. Podemos asociarlo con una simple valoración de qué tan seguros nos sentimos de tomar riesgos en el equipo, al expresar otro punto de vista o una idea que creemos puede ser útil, sin sentirnos inseguros o humillados. Siempre digo a mis alumnos que la peor pregunta es la que no se hace, y la más brillante idea se apaga si no la propongo.

  1. DEBEMOS CONFIAR MUTUAMENTE

En otra época llegué a una empresa donde al iniciar puse un objeto personal sobre el escritorio, y alguien me preguntó si iba a dejarlo ahí; la verdad, me sorprendí, porque tu lugar de trabajo podría considerarse tu segunda casa. ¿No confiarías en dejar algo en la mesa de la sala en tu hogar? Confías, porque esta es la base para estar tranquilo de que el trabajo se hará aun cuando no estés ahí, y de igual manera puedes expresar tus ideas con confianza.

  1. CONFIABILIDAD

Esto se refiere a la cualidad de ser capaz de generar confianza, y sobre todo cumplir con lo que se espera de nosotros, asumiendo responsabilidad por nuestras acciones. La confianza es un valor que nos demuestra que en la vida hay cosas que toman mucho tiempo para crecer, pero se pueden perder en instantes. Cuando nuestro equipo hace propia la definición de integridad como la coherencia entre intenciones, palabras y acciones en cualquier situación o frente a diversas personas, entonces nos acercamos la confiabilidad.

  1. ESTRUCTURA Y CLARIDAD

Esto proviene de nuestra infancia. ¿Cuántos menores temen o se ponen nerviosos cuando se apaga la luz de su habitación? También a algunos adultos les pasa. En otras palabras, las organizaciones deben ser o sentirse como cuartos bien iluminados, sin sombras, sin lugares oscuros. En aquella empresa que les mencionaba al principio existía una política de puertas abiertas que permitía acercarse a dialogar o pedir ayuda cuando fuese necesario. Incluso las sillas asignadas, desde el director hasta el encargado de seguridad al ingreso, eran iguales.

  1. SIGNIFICADO DEL TRABAJO

Todos en el equipo deben trabajar en algo que sea significativo para ellos. Es cierto que no se decide en la mañana si alguien quiere trabajar o no, pero sí es necesario que aún en las pequeñas tareas los miembros del equipo identifiquen algo significativo, ya sea a corto, mediano o largo plazo, y estén conscientes de que sus actividades están alineadas con las estrategias de la organización. El trabajo, por definición, implica disciplina y orden, y ocupará gran parte de nuestra vida, pues nos ayuda a mantener un sentido de relevancia y de pertenencia.

  1. IMPACTO DEL TRABAJO

Las tareas que llevamos a cabo tienen un impacto. ¿Saben los miembros del equipo qué consecuencias tienen sus actividades? Se dice que “la vida no da premios ni castigos, solo consecuencias”. Cuando un colaborador no comprende que las consecuencias no solo forman parte de su día de trabajo, sino del trabajo de todo el equipo, estamos fuera de contexto. Debemos recordar que formamos parte de un equipo. Es importante hacer lo correcto todo el tiempo, aun cuando nadie nos vea.

Podemos llegar cuando los equipos son ya grandes o cuando aún no son numerosos, pero apuntan a ser grandes equipos. Todo lo anterior requiere un elemento activo, al que se debe ayudar y acompañar, y me refiero a los líderes. No es tema de este artículo señalar la diferencia entre jefes y líderes, pero definitivamente necesitamos tener presentes algunos de los valores que también aparecían en la pequeña tarjeta que mencioné al principio:

SÉ UN MODELO A SEGUIR

También se puede definir como “liderea con el ejemplo”; esto es, el líder forma parte del equipo, es quien puede compartir errores y decir a los demás cómo evitarlos. Por cuestiones culturales, en ocasiones nos resulta complicado mostrar vulnerabilidad, pero compartir un poco de nuestra vida ayuda a conocer mejor a los demás, e incluso a conocernos nosotros mismos. Una técnica sencilla para mejorar el reconocimiento

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