Horizontes

Horizontes 04-07-18

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España, vista como “El nuevo mundo”

Mariana Reyes López/ Estudiante de Ciencias de la Comunicación

Miércoles-04-Julio-2018

Sin duda alguna podría decir que una de las mejores cosas que me han sucedido es venir a Málaga. Después de cinco meses, esta pequeña ciudad situada en la Comunidad Autónoma de Andalucía, España se ha convertido en parte de mi historia.

Vivir en otro país es una experiencia que te sumerge en un mundo nuevo; en donde las cosas más pequeñas de la vida cotidiana, como tomar café o ir al supermercado, son completamente diferentes a las que estás acostumbrado. Y es ahí donde descubres que la adaptación y adopción son importantes para la supervivencia.

Hago el uso de estos dos términos porque precisamente aprendes a adaptarte y a acomodar tus hábitos completamente mexicanos al estilo de vida español lo cual, sin tan siquiera notarlo, te lleva a hacer propio y adoptar ciertas cosas de su cultura. Sin embargo, dichos procesos se logran después de haber superado un sinnúmero de barreras culturales.

Si tuviera que hacer una lista de las barreras culturales que he tenido que superar, la primera sería el idioma. Cuando llegué a España creía que por hablar español no tendría ningún problema, pero estaba bastante equivocada.

En mi ciudad se habla malagueño, desde la pronunciación hasta los regionalismos que se utilizan son completamente diferentes a los que vemos en algunas series y películas españolas propias de Madrid.

Tengo que admitir que me costó bastante acostumbrarme al acento y las expresiones, había días en los que no podía comprender completamente lo que mis profesores exponían en clase, lo que el camarero o el cajero me decían.

Algunas palabras del diccionario malagueño que puedo recordar son: tajá (pedazo), palillos (pinzas para sostener la ropa), palmera (orejitas de pan), la caló (el calor), flipao (asombrado), pechá (mucho), piso (apartamento), etcétera.

En este sentido, cada vez que escribía algún mensaje a mi casero (el de la renta) o bien, me dirigía a mis profesores, amigos o simplemente me comunicaba con alguna persona malagueña trataba de hablar en un español que no incluyera ningún mexicanismo, lo cual, como mencioné anteriormente, me llevó a adoptar palabras y estructurar las oraciones muy a la española.

Dentro de esa misma lista de novedades se encuentra la universidad a la que vine, donde las formas de estudiar, tomar apuntes y ser evaluados son bastantes diferentes a las que estaba acostumbrada. Aquí las asignaturas son más teóricas, el contenido de los exámenes es bastante denso pero muy completo.

En España y al parecer, en gran parte de Europa, la cultura de la cerveza y el café son muy características e importantes. Esto se ve reflejado en el menú de la cafetería, el cual incluye cañas (vasos de cerveza), café con leche (servido en un vaso de vidrio) o café solo (que es bastante grande para ser un espresso pero muy pequeño para ser un americano). Hablando de gastronomía, es imposible no encontrar en cada esquina un bar (restaurante) con tapas, pitufos, tostadas o churros con chocolate.

Málaga es una ciudad católica, por lo que las celebraciones de Semana Santa son importantes; tuve la suerte de estar aquí durante su celebración, se realizan procesiones con tronos que llevan imágenes que representan momentos importantes de la Pasión de Cristo; son talladas en madera, oro o plata. Las procesiones parten de las Casa Hermandad de cada una de las cofradías de Málaga. Todo ello va acompañado con sus respectivos nazarenos, banda, hombres de trono y demás. Para levantar los tronos se necesitan alrededor de 200 personas, hombres y mujeres, los cuales caminan por las calles de la ciudad, sin descansar, por más de siete horas.

La Universidad de Málaga recibe cada semestre a una gran cantidad de jóvenes de todas partes de Europa, América y Asia, que venimos a realizar un intercambio académico. A este grupo se le conoce comúnmente como Erasmus, el cual se termina convirtiendo en tu familia ya que compartes viajes, botellones (fiestas), clases e incluso vivienda.

Finalmente, el intercambio académico no sólo se trata asistir a clases y obtener una buena nota, sino de profundizar en tu crecimiento personal cumpliendo con la frase de que “quien se va no es la misma persona que regresa”.

Mensaje

“Viajar, para mí significa aprender. Pero vivir fuera de tu país es más profundo; te enriquece como persona, en lo profesional, incluso cambia tu perspectiva en todo, es una increíble ventaja, no sólo curricular, también para la vida.”

“Irte de intercambio es una de las mejores oportunidades; te ayuda a crecer como persona, conoces a personas de varios países del mundo, otras formas de actuar y de pensar. Por ejemplo, el sistema educativo es diferente al de México, tienes que aprender a adaptarte, no te exigen lo mismo que en tu país y eso te reta a pensar, superarte y aprender.”

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