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La publicidad evoluciona; su objetivo es el mismo

Arturo Padilla

Jueves-31-Enero-2019

La llegada del Internet y el auge de las redes sociales no ha cambiado el objetivo de la publicidad, sigue siendo el mismo y debe llegar al corazón de los consumidores.

Así lo afirma el Mtro. Joaquín de Aguinaga Vázquez, presidente de la agencia Publici­dad de Aguinaga y profesor desde hace más de 20 años de diferentes asignaturas en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Guadala­jara. La agencia fue fundada en 1951 por su padre y es una de las más antiguas del país, por lo que cuenta con una gran expe­riencia y prestigio. El año pasado, el Mtro. De Aguinaga fue nombrado presidente de la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad y ha conseguido varios premios y reconocimientos a lo largo de su carrera: Effie Award, Premio Sintonía y un Adrian de Plata, en Nueva York, entre otros.

“Nuestra filosofía para las campañas de publicidad es hacer trabajos positivos que consigan logros. Buscamos generar co­municación efectiva. Lo que le da valor y permanencia a una empresa es que la gente que labora en ella trabaje de manera recta y apasionada. Nuestra agencia tiene la menor rotación de clientes y empleados, llevamos las cuentas de Comex, Dickies, Global Gas y Bodemax, entre otras”, explica De Aguinaga y relata que su padre fundó la empresa de publicidad tras dejar su trabajo en una radiodifusora, él era publicista.

“En 1976 entré a trabajar con mi padre en Publicidad de Aguinaga; hoy tengo más de 42 años de experiencia y 66 años de edad. Desde joven me interesó la publi­cidad. Tres meses antes de terminar la preparatoria, tomé la decisión de estudiar esta carrera y fui enviado a la Universidad de Texas, en Austin. No había escuelas de publicidad en Jalisco en aquella época. También cursé la maestría en esta universidad”.

¿Qué piensa de la publicidad actual?

“Ha evolucionado, los retos son los mismos, pero ahora son más complejos y sofisticados. El reto principal es continuar creando una conexión entre la marca y el consumidor. El cambio es complejo; lo estamos haciendo, estamos cambiando de acuerdo a los nuevos patrones de comportamiento y esto se ve reflejado en la publicidad”.

¿Prefiere los medios tradicionales o los digitales?

“Debemos tomar en cuenta tres cosas: primero, hay una especie de limbo, ya que los medios formales no han desaparecido y el Internet aún no acaba de ma­durar en México como un lugar para ventas; segundo, de acuerdo a las tendencias y los avances tecnológi­cos, debemos entender y adecuarnos a cómo vender y a comunicar las empresas en Internet, y tercero: el reto es acercarse a la gente que se distrae más fácilmente, que no presta demasiada atención a la publicidad y convencerla de algo que ni siquiera sabe que existe. La publicidad no es sólo para vender, también es para ayudar a entender por qué tú, como comprador, debes unirte a un grupo o club de personas que tiene este producto o marca”.

¿Cómo deben ser los nuevos profesionales de la publicidad?

“Tienen cuatro retos: Conocer al consumi­dor y al ser humano en todas sus facetas; convencer a muchos con el menor presupuesto posible; conocer el funcionamiento de los medios y conectar con ellos, y por último, crear una conexión permanente con el consumidor y conseguir su lealtad. Y en cuanto a las nuevas tecnologías, los profesionales deben comprender los mecanismos que dirigen las decisiones de los nuevos consumidores”.

¿Cuál ha sido su experiencia docente?

“Tengo casi 20 años de dar clases en la Autónoma. Sin embargo, empecé muy joven en la actividad docente ya que impartí la materia de Diseño Publicitario en la Univer­sidad de Texas para ayudarme a pagar mis estudios, también di clases en la Univer­sidad Femenina de Guadalajara, la Univer­sidad del Valle de Atemajac, así como en otras instituciones”.

¿Qué lo motiva a dar clases?

“Soy maestro porque me interesa enseñar­les a los jóvenes qué es y cómo hacer publi­cidad. Cuando entré a trabajar en la agencia de mi padre descubrí que muchos jóvenes que terminaban sus estudios de comunica­ción, no sabían sobre publicidad. No podía quejarme de la gente que llegaba aquí a tra­bajar si yo no hacía nada para resolverlo. Lo que no me gusta de dar clases es cuando las personas no están interesadas en aprender; me gusta tener personas apasionadas, que me cuestionen y reten, hablar con quienes estén interesados en escuchar, que me presionen para que yo los convierta en publicistas o me exijan las herramientas para que lleguen a ser competitivos. Los invito a pensar, a reflexionar sobre el futuro de la publicidad y a analizar los factores de éxito de las campañas. Dejaré de dar clases en cuanto sienta que no estoy vigente, claro, sigo estudiando para mantenerme actual”.

¿Qué es lo que más lo motiva?

“En primer lugar, mi familia. Mi esposa se llama Ga­briela, y tenemos dos hijos. Mi hija, Fabiola de Agui­naga, tiene una empresa de moda y diseño llamada Chemisette, mientras que mi hijo, Erik de Aguinaga, estudió cinematografía en Vancouver, tiene una agen­cia de creación de contenido y nos apoya también en Publicidad de Aguinaga. Me gusta el espíritu de liderazgo. Busco compartir y llevarme bien con todos; trabajar con mis acciones por un mejor planeta, cui­dar mi cuerpo y espíritu, hacer el menor daño posible a otros y trabajar duro”.

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