Horizontes

Antonio Ramírez Águila es egresado de la UAG

Compartir

La Rusia mundialista

Antonio Ramírez Águila

Miércoles-06-Junio-2018

El año pasado tuve la oportunidad de viajar a Rusia con motivo de la Copa Confederaciones de futbol. Mi primera sorpresa fue la aceptación de mi acreditación oficial por parte de la FIFA. De ahí en adelante me di a la tarea de tomar clases de ruso, realizar los trámites oficiales y hacer la alcancía para el viaje. Apenas lo podía creer cuando ya estaba en pleno vuelo rumbo a Moscú. Mi tarea principal fue seguir a la Selección Mexicana y reportear para un medio de comunicación y hacer mis propios videos de YouTube.

Para ingresar al país es necesario contar con una visa. La mayoría de las líneas aéreas europeas tienen vuelos regulares a Rusia, pero no hay vuelos directos desde México. Yo hice escala en Madrid.

La moneda es el rublo ruso, y el tipo de cambio aproximado es de tres rublos por peso mexicano, lo que puede resultar bastante barato para un turista mexicano, ya que los precios son realmente bajos en algunos productos como carnes, pescado o cereales, pero en otros productos como frutas y verduras, los precios son elevados.

El idioma más hablado es el ruso, pero también existen etnias con su propio lenguaje, como el tártaro en la región sur. Un inconveniente es que muchas personas en Rusia no hablan inglés, sobre todo las personas mayores, por lo que es útil para el visitante tener algunas nociones sobre aquel idioma.

La religión predominante es el cristianismo ortodoxo, mejor conocido como “Iglesia Oriental”, y en todas las ciudades rusas es posible encontrar un gran número de iglesias, en las cuales un católico es bien recibido.

Conocí las cuatro sedes de la Copa Confederaciones: Moscú, Kazán, Sochi y San Petersburgo, cada ciudad tiene sitios particulares de gran interés.

Moscú es la capital, sede de los poderes. Ahí se encuentra la famosa Plaza Roja, el Museo Nacional, el Kremlin, la Catedral de San Basilio- la cual es solamente un museo- y los Grandes Almacenes de Moscú, que es un centro comercial de lujo.

Otros puntos de interés son el teatro del Bolshoi, que se encuentra a espaladas de la Plaza Roja, la galería de arte Tretyakov, la iglesia de la Dormición, el Museo de Cosmonáutica y el Centro Panruso de Exposiciones, mejor conocido por sus siglas en ruso como VDNX.

Kazán se ubica en el sur de Rusia en una región llamada Tatarstán, y en esta ciudad se unen dos culturas: la rusa y la del pueblo tártaro, de origen mongol, pero la convivencia es completamente armónica. Vale la pena visitar el Kremlin de Kazán, donde se encuentran varios museos.

Sochi también está al sur, justo entre la costa del Mar Negro y la cordillera del Cáucaso. Por su clima cálido y playas rocosas, es el principal centro vacacional de Rusia, y contribuyen a su atractivo el complejo olímpico, sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 y el circuito de automovilismo de Fórmula 1.

San Petersburgo es la antigua capital del Imperio Ruso, y fue desde 1712 hasta 1917 la capital nacional. Esta ciudad fue fundada por el zar Pedro el Grande en 1703 como un complejo defensivo para después convertirla en una fabulosa ciudad llena de palacios e iglesias. Es la segunda ciudad más grande de Rusia, y caminando por sus calles se pueden descubrir un gran número de lugares interesantes, como la Fortaleza de Pedro y Pablo, el antiguo Palacio de Invierno- residencia de los zares y actualmente sede del Museo del Ermitaño-, la iglesia de la Sangre derramada, la iglesia de San Isaac y la catedral de Nuestra Señora de Kazán, por citar algunos.

Sin embargo, no todo es bonanza, pues aún se puede apreciar en la sociedad que muchas personas viven en la pobreza. Nos comentaron que el desarrollo económico ha sido lento y desigual, incluso hay personas que se dedican a la indigencia y en el peor de los casos, a robar y estafar.

Hay taxis “pirata” de los que se debe cuidar el visitante, son vehículos comunes que tienen colocados letreros improvisados con la leyenda “taxi”. Yo cometí el error de tomar uno de estos y me cobró exageradamente caro, ¡y ni cómo reclamar!

El transporte público es por mucho la mejor alternativa para moverse en la ciudad, ya que el servicio que prestan tanto autobuses como tranvías y trolebuses es excelente.

Las ciudades de Moscú, San Petersburgo, Kazán y Samara (ciudad mundialista que no visité) cuentan con servicio de metro, el cual constituye una manera segura, rápida y cómoda de viajar a prácticamente cualquier punto de la ciudad, ya que los trenes tienen una frecuencia de paso de entre dos y cinco minutos, lo que evita que vayan demasiado llenos en horas pico.

El precio de un viaje en metro en Moscú es de 55 rublos (16 pesos aproximadamente), en Kazán es de 25 rublos (7 pesos) y en San Petersburgo de 45 rublos (13 pesos). La plataforma Uber operará con completa normalidad en la mayoría de las sedes mundialistas.

Los viajes interurbanos se pueden realizar en tren ya que todas las ciudades rusas están conectadas por vías férreas, y para viajes largos los trenes tienen vagones dormitorio, aunque por las enormes distancias pueden demorar más de un día. Para esos casos se puede optar por el avión.

En la mayoría de los sitios que visité pude observar que los jóvenes visten y se comportan como en otros países occidentales, mientras que la gente mayor es más bien seria y reservada.

Una de las cosas que más me gustaron de mi experiencia en Rusia fue el poder conocer de cerca esta cultura tan antigua, diversa y, a la vez, en proceso de cambio y modernidad.

Falta muy poco para que esta nación sea punto de llegada de miles y miles de personas que asistirán a la Copa Mundial de futbol. Yo fui un afortunado en visitarla un año antes.

Carrera en el periodismo deportivo

Antonio Ramírez Águila recién terminó la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la UAG. Desde el inicio de su carrera profesional colabora en medios deportivos. Además del futbol, también es un apasionado del béisbol; cubrió la temporada de Charros, la eliminatoria mundialista en Guadalajara y la Serie del Caribe 2018.

Ver más