Opinión
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¿Hacia dónde va el periodismo?
Por Alfredo Arnold, Académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara
Martes-12-Enero-2021
Tres egresados de la Facultad de Comunicación ganaron el Premio Jalisco de Periodismo este año: Yara Martínez y Elsa Martha Gutiérrez, por primera vez, y Agustín del Castillo por cuarta ocasión. También lo han obtenido Omar Fares (dos veces) y Griselda Torres.
Hay muchos más que también lo merecen, los conozco; a casi todos tuve el gusto de darles clases, y de varios he seguido su carrera de cerca. La mayoría se formó profesionalmente en los años noventa o a principios del siglo XXI, y si bien han evolucionado a la par de los extraordinarios cambios ocurridos en el ejercicio del periodismo, aún conservan las bases de la profesión: saben diferenciar los géneros periodísticos, reconocen el valor de la noticia y salen a buscarla, redactan sus textos con limpieza, saben conducir una entrevista, investigar para un reportaje y argumentar cuando quieren expresar sus opiniones.
La naturaleza del periodismo no cambia, aunque sus instrumentos evolucionan a toda velocidad. En los últimos cincuenta años nuestros periódicos fueron líderes en la transición del “sistema caliente” a la impresión offset, en la adopción de fotocomponedoras y en el diseño editorial moderno cuando aún no existía la opción digital. También reaccionaron oportunamente a la transición de lo impreso a lo digital, publicando versiones web de periódicos y revistas, y poco a poco se van adaptando a la publicidad digital y a la gestión multimedia de la información.
Pero no todo ha salido a pedir de boca; la apertura digital propició el uso indiscriminado de las plataformas, y con ello una terrible confusión informativa. Hoy, la gente cuestiona más y acude menos a los medios confiables, prefiere el chacoteo de las redes sociales.
El nuevo periodismo multimedia enfrenta importantes retos, entre ellos: encontrar nichos de mercado generales o especializados frente a la saturación de opciones gratuitas abiertas al público; recuperar la credibilidad y marcar la diferencia entre el periodismo profesional y el de aficionados; captar recursos suficientes mediante suscripciones y publicidad; aprovechar la big data para conocer las necesidades de sus lectores. Los reporteros deben recuperar el celo por la búsqueda de la noticia más allá del tuit de un personaje, y a escribir textos cortos e historias interesantes, no olvidemos que “el contenido es el rey”. Ya no es lo mismo escribir para quien lee en la comodidad de un impreso o en la computadora que para los que se informan mirando en segundos la pequeña pantalla de su celular.
En fin, el periodismo tiene un enorme campo de oportunidades que es urgente definir, resolver y aplicar, no únicamente en el ejercicio cotidiano, sino también en la enseñanza universitaria de los futuros periodistas.
El ejercicio eficiente del periodismo es imprescindible para tener una sociedad informada, para construir una opinión pública madura, y a través de ella impulsar a nuestro país a mejores niveles de bienestar y desarrollo.