Opinión

Romo Limón

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Divulgar la ciencia, responsabilidad social 

María Elena Romó Limón

Viernes-18-Enero-2019

En el contexto de la sociedad de la información y el conocimiento existen las condiciones para generar, publicar y recibir contenidos de manera relativamente sencilla a través de diversas plataformas basadas en las TIC’s y con licenciamientos más flexibles del derecho autoral.

 En relación con los avances científicos y tecnológicos los medios digitales actúan de forma paralela a los medios comunicación tradicionales para transmitir el mensaje a públicos diversos. Pero no todos estos avances se comunican a través de los mismos medios y no utilizan las mismas formas discursivas y estructuras porque esto depende de los objetivos y de las características de los receptores de la información.

De lo anterior se desprende la importancia de dilucidar dos conceptos que en el uso común podrían parecer sinónimos, pero en el campo semántico de la investigación y la publicación no lo son: divulgación de la ciencia y difusión de la ciencia.

Divulgar la ciencia es una acción deliberada por parte de un organismo, de un investigador experto, de un periodista científico o de un comunicador, con la finalidad de hacerla asequible a un público no especializado y promover la cultura científica. Se evita el uso de tecnicismos y el mensaje se estructura de manera sencilla; por lo tanto, el científico tiene el reto de dar un tratamiento adecuado a la información y el periodista o comunicador de especializarse en algún área del saber científico.

A la divulgación de la ciencia también se le conoce como popularización de la ciencia, comunicación pública de la ciencia y apropiación social del conocimiento científico.

En cuanto al segundo término, difusión de la ciencia, se refiere a las actividades por parte de los expertos en algún área del saber para comunicar a especialistas los resultados de la investigación, utilizando un lenguaje científico y técnico. Lo anterior generalmente se realiza a través de reportes, publicaciones arbitradas o indexadas sometidas a un rigor metodológico y a una estricta revisión o a través de actividades como seminarios, congresos, etc.

El conocimiento científico o la culturización científica se adquieren en ocasiones por parte del destinatario como educación informal, esta se define como aquella que no emana de la organización escolar, no provee una certificación y se obtiene en el entorno del individuo de forma intencionada o no intencionada; por ejemplo, a través de internet y de los medios sociales de comunicación.

Las acciones para divulgar la ciencia en México son diversas; organismos como el CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), la SOMEDICyT (Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica, A.C), la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), la Asociación Mexicana de Museos y Centros de Ciencia y Tecnología (AMMCCYT), así como algunas instituciones de educación superior y los medios sociales de comunicación realizan actividades para cumplir con este propósito.

Dentro de la dinámica de divulgación científica en México existen publicaciones diversas, actividades escolares, programas de radio y televisión, podcasts, eventos en museos y centros interactivos, conferencias, cursos, talleres, seminarios, congresos, encuentros, etc.

Además de las acciones mencionadas las investigaciones formales contribuyen de manera relevante para comprender la divulgación científica como un hecho cultural, educativo e inclusivo y de responsabilidad social.

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