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Opinión Echeagaray 120121

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La gran época olvidada

Mtro. Salvador Echeagaray, Docente de Filosofía de la UAG

Martes-12-Enero-2021

Magnificencia absoluta, vestigios de una gran época, construcciones prominentes, edificios que se besan, majestuosidad en cada calle. ¡La época gloriosa que se nos fue! La grandeza olvidada de nuestra historia. ¿Qué fue de los trescientos años de la Colonia? ¿Dónde quedaron? ¿Por qué, si es una página grande del libro, se le arrancó del texto?

¿Qué fue de la riqueza de la Nueva España? ¿Qué manos escondieron tanto esplendor, tanta gloria, tanta majestuosidad? Cada vez que voy a la capital de Guanajuato, no deja de impresionarme la majestuosidad de sus construcciones. La algarabía de miles de casas y edificios. Sin duda, vestigios de un pasado de gloria, cúmulo de abundancia de bienes materiales y espirituales. Solo así se explica tal magnificencia, tal esplendor económico e intelectual.

Y es que, como decía al principio, hemos arrancado de nuestra historia las páginas de la época colonial. Aquel tiempo que algunos odian inexplicablemente, porque eso también es nuestro pasado. Nos brincamos trescientos años, dejándolos en el limbo existencial. Así, de un salto se llega al inicio de la Guerra de Independencia, luego, a la Reforma, y después a la Revolución Mexicana hasta llegar al México de hoy.

Pero se nos pasa que la Nueva España fue una potencia. Era, sí, una colonia de España, pero con vida y riqueza propias. Era tan rica que puede decirse que prácticamente mantenía a la metrópoli. Pero el discurso de nuestra historia nacional ha sido desviado.

En la visita a Guanajuato fuimos a la bocamina de San Cayetano. El guía no paró de decir que los españoles se robaban el oro y la plata de “nuestro país”. Que los españoles nos esclavizaron y solo se enriquecían ellos. Y así, muchos guías de turistas manejan una historia maniquea en la que los buenos son los mexicanos y los malos los españoles.

Lástima. Se olvidan de que en este territorio, antes de la conquista, había pueblos dispersos, como los mayas, los teotihuacanos, los tlaxcaltecas y los aztecas; que habían alcanzado cierto desarrollo, unos más y otros menos, pero había encono entre ellos; se atacaban, se esclavizaban.

De México solo puede hablarse a partir de la unificación que de estos pueblos hicieron los españoles con la mezcla de la sangre europea y la indígena. La nueva raza. Antes de eso no había mexicanidad. No había nación.

Ahora que está de moda hablar de transformaciones, habría que reestablecer nuestra historia e incluir, en las páginas del libro nacional, la gran época que fue la colonia, la Nueva España.

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—¿De qué escribió hoy, profe?—De la gran época olvidada en nuestro país que fue la Nueva España.

—¿Qué? Yo nomás conozco la rolita de Mocedades, “La otra España”.

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