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Opinión Elvira Zorrero 221119

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Innovación sin invención

Elvira Zorrero Lara, Máster en Educación

Viernes-22-Noviembre-2019

 

En los últimos años, varias instituciones educativas han incluido la innovación en el proceso de aprendizaje de sus alumnos. Sin embargo, los resultados no han impactado en la capacidad de invención. De acuerdo con la Ley de Propiedad Industrial, la invención es “la solución a un problema técnico o funcional, el cual puede ser un producto o procedimiento”. Ahora bien, la innovación añade a un invento la capacidad de ser utilizado, con lo cual su importancia no sólo está en la productividad, sino que es clave para mejorar el nivel de vida de la sociedad.

Ambos conceptos deben ir de la mano. Entre las causas por las que no se ha logrado sembrar la semilla de la invención en los centros educativos en México se encuentran la falta de capacitación del equipo docente, la carencia de una estrategia de implementación, una deficiente comunicación entre directivos y maestros, así como la ausencia de una visión común entre padres de familia, autoridades, administrativos y personal docente.

En 2017, México como país generó menos patentes que dos universidades de Estados Unidos.

Así mismo, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual señaló que en ese mismo año Corea del Sur ocupó el quinto lugar en solicitudes de patentes, y hoy ese país es sede de cinco de las marcas más influyentes a escala mundial. Los resultados de Corea del Sur son consecuencia de modificaciones a la política educativa que favorecen y provocan la invención. Indiscutiblemente, los cambios han sido favorables, pero nada de esto se dio de la noche a la mañana; en realidad ha sido un extenso proceso de mejora continua. Es importante subrayar que las transformaciones educativas de Corea del Sur se iniciaron hace más de treinta años, tiempo en el que han tenido grandes aciertos, como establecer salones y clubes de invención, centros especializados y material de apoyo.

En México ya se están poniendo en práctica iniciativas para favorecer la innovación entre los estudiantes. Sin embargo, un riesgo latente es que sólo se estén considerando una moda y no les den el tiempo necesario para madurar, perfeccionar y adecuar los proyectos. Otro riesgo es la falta de congruencia; es decir, se busca que los alumnos innoven, pero sus maestros no lo hacen. Los docentes deben cambiar su visión y transformar sus clases en verdaderos momentos de creación y apropiación del aprendizaje. Su ayuda es clave para promover un cambio y aspirar a un mejor futuro para los estudiantes.

México seguirá rezagado en educación si no se toman decisiones inteligentes y fundamentadas, que transformen verdaderamente la formación de nuestros niños, niñas y jóvenes.

Y sin lugar a duda, los cambios y las adecuaciones a las políticas educativas deben ir de la mano con valores que guíen y den sentido a la existencia, apegados al bien común y respetando el entorno. 

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