Opinión UAG

Elvira Zorrero

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Un paso hacia la calidad educativa

Elvira Zorrero Lara

Viernes-19-Octubre-2018

Hoy en día es común escuchar el término de equidad. Se utiliza constantemente como un medio para abatir la pobreza y lograr la igualdad de oportunidades.

Es evidente que en nuestro país existen diferentes realidades; hay sectores de población muy ricos, así como millones que viven en pobreza.

Con respecto al área educativa, la equidad es un foco rojo que las autoridades tienen muy bien identificado. La reforma educativa establece como fin último la educación de calidad con equidad, en donde los niños, niñas y jóvenes desarrollen su máximo potencial, para lo cual es necesario eliminar las barreras en el proceso de aprendizaje.

La Secretaría de Educación Pública considera la inclusión y la equidad como principios básicos para el funcionamiento educativo. Existen estudios bien fundamentados que se asocian con problemas de inequidad y desigualdad, sobre todo en los estratos de menor ingreso, los hablantes de lenguas indígenas y los que residen en localidades rurales, entre otros. Parece que son problemas lejanos a nuestra realidad y nos hacen creer que no podemos hacer nada al respecto. Sin embargo, las condiciones equitativas también se relacionan con la participación de las familias, por lo cual vale la pena reflexionar sobre las diferencias que existen en alumnos del mismo nivel socioeconómico y hasta del mismo salón de clase.

En efecto, como sociedad debemos primeramente aceptar la existencia de elementos que acentúan la falta de equidad y no necesariamente le competen a la autoridad. Es común que algunos alumnos de buen nivel socioeconómico no satisfagan sus necesidades básicas, tales como una alimentación balanceada, la seguridad y el descanso, condiciones que los ponen automáticamente en desventaja. De la misma forma, algunos padres de familia ya sea por su ritmo de trabajo o por desconocimiento no se involucran en el proceso de aprendizaje de sus hijos, ignoran lo que están aprendiendo, sus dificultades, su desempeño escolar y mucho menos buscan desarrollar las habilidades y conocimientos de sus hijos.

En este tenor, la OCDE enfatiza la importancia de afianzar los vínculos entre la escuela y la familia.

Desafortunadamente, muchos padres de familia han olvidado que la educación es un derecho de los niños, niñas y jóvenes, además de que es una responsabilidad compartida y algunos han dejado toda la tarea a las instituciones educativas, sobre todo a los docentes.

En definitiva, la mejora en la educación se da como una consecuencia de políticas educativas, acciones en las escuelas, en los salones de clases y con el involucramiento y acompañamiento de los padres de familia.

Es posible que en un futuro las familias retroalimenten las políticas educativas, sin embargo, hoy los padres deben desempeñar un papel más activo y propositivo en la formación académica de sus hijos.

Indiscutiblemente, todos como sociedad debemos colaborar en la mejora de la educación, esta es una tarea que no sólo involucra al sistema educativo, más bien es una tarea en la que todos debemos contribuir para la construcción de una sociedad igualitaria y equitativa.

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