Opinión

Gabriela Guerrero

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Ortotanasia vs Eutanasia

Gabriela Guerrero Diéguez

Viernes-20-Julio-2018

Ortotanasia, palabra y práctica menos conocida que la tan controvertida eutanasia, viene del griego Orthos que significa “recto” y Thánatos cuyo significado es “muerte”, por lo tanto, es la práctica que realmente merece ser llamada “bien morir” o “muerte digna”. Es la correcta actitud de quienes atienden al que sufre una enfermedad incurable y/o en fase terminal.

Es el adecuado tratamiento del dolor con cuidados paliativos y psicoterapia de apoyo. El soporte afectivo de los seres queridos cercanos al enfermo es de trascendental importancia para apoyarlo y mitigar su dolor hasta que la muerte se presente de manera natural.

Ortotanasia denota empatía, solidaridad y caridad, brindando un cuidado compasivo, amoroso y calificado al que sufre, con una postura a favor de la vida, pero sobre todo a coadyuvar la calidad de vida en el tramo final.

En contraparte se encuentra la eutanasia, mucho más conocida y a la cual se le ha dado una mayor difusión, sobre todo por aquellos organismos o grupos que están a favor de la cultura de la muerte, que desafortunadamente se proyectan y posicionan cada día más. El prefijo Eu viene del griego y significa “bien” y Thánatos , “muerte”. En la práctica se refiere al acortamiento voluntario de la vida de quien padece un sufrimiento o una enfermedad incurable, por manos de una segunda persona.

Aunque han querido manipular criterios en torno a esta práctica, no deja de ser un homicidio, aunque sea por compasión. Seamos objetivos, el riesgo que implica esta vertiente es que el personal médico, o los familiares del enfermo, opten por un enfoque pragmático utilitarista, es decir, que decidan acortar la vida del paciente para ahorrarse gastos médicos, soporte vital, tiempo y molestias en cuanto a la atención que requiere una persona que no puede valerse por sí misma.

Las palabras de Pablo Salvador Coderch, catedrático en Derecho Civil de la Universidad de Barcelona, reflejan el alcance que implicaría la aceptación de la eutanasia como práctica común: “Hay que ayudar a vivir, que no siempre es fácil; en algún caso aislado habrá que dejar morir, pero matar es una solución demasiado sencilla. Cuesta tan poco, que está al alcance de cualquier incompetente”.

La realidad es que ni nuestra propia vida nos pertenece, no somos dueños de la misma ni capaces de crearla de la nada. Por el contrario, respetarla y colaborar a darle calidad en momentos difíciles, es una obligación moral elemental. La propuesta más justa sería ortotanasia como sinónimo de “bien morir”, palabra más humana y que realmente denota empatía y caridad hacia al prójimo.

Ortotanasia es una postura a favor de la vida y constituye la única opción éticamente aceptable para brindar un acompañamiento cálido a quien así lo necesite. El criterio que establezcamos hoy, será el que, a futuro, nos apliquen a nosotros en su momento. El respeto a la vida es una verdad absoluta, no admite relativismos.

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