Opinión

María Elena Romo

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El derecho de Autor y la práctica docente

María Elena Romo Limón

Martes-17-Julio-2018

La producción académica de los estudiantes del nivel superior en algunos casos es cuestionable debido a la falta de respeto al derecho autoral. La práctica acomodaticia de copiar y pegar o la de parafrasear sin aportación intelectual, es común; en ocasiones abusando de las facilidades que brindan las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Además de revistar los escritos de manera meticulosa y utilizar aplicaciones para detectar y sancionar el plagio, el docente debe transitar un largo y sinuoso camino para que los alumnos respeten el derecho de autor y generen obras propias. Lo anterior requiere convicción sobre la importancia de la ética profesional, así como el desarrollo de competencias informacionales y comunicativas y conocimientos relativos a los contenidos que se tratarán.

Por ello, el docente debe estar capacitado en las temáticas mencionadas y en algunos tópicos inherentes al derecho de autor; por ejemplo, en modelos de citación y referenciado y en el uso de aplicaciones informáticas para realizarlos de forma automática; en la aplicabilidad de la Ley Federal del Derecho de Autor en el ámbito académico, y en el conocimiento de las formas de licenciamiento como el copyright © y el creative commons (CC).

Las diferencias básicas entre el copyright y el creative commons es que mientras el copyright manifiesta “todos los derechos reservados”, es más rígido y generalmente tiene ánimos de lucro, el creative commons manifiesta “algunos derechos reservados”, es más flexible en su licenciamiento, tiene como principios la divulgación del conocimiento y la gratuidad y está vinculado con fuentes de información en línea o digitales. Ambos tipos de licenciamiento tienen ventajas y desventajas para los creadores y usuarios de las obras.

El derecho de autor también atañe a la publicación por parte del docente de escritos académicos de diversa índole y el uso y producción de recursos didácticos. Lo anterior le permite identificar lo que es lícito y cuáles son las restricciones para utilizar o adaptar el material escrito, gráfico, auditivo y audiovisual, de acuerdo con los tipos de licenciamiento mencionados.

Promover la cultura de la propiedad intelectual, de la cual se desprende el derecho de autor y la propiedad industrial, corresponde en primera instancia a la institución educativa. Se debe contar con una normatividad clara y visible, considerar en el currículum el desarrollo en los alumnos de competencias transversales relacionadas con la propiedad intelectual y ofrecer conferencias, talleres cursos o programas de capacitación para la comunidad académica con contenidos concernientes a la temática.

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