Opinión

Salvador Echeagaray

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El mejor propósito de año nuevo

Salvador Echeagaray

Martes-08-Enero-2019

Siempre nos proponemos un montón de cosas para el año nuevo. Hacemos un listado de lo que vamos a hacer, hasta lo numeramos: 1. Voy a hacer ejercicio. 2. Voy a bajar de peso. 3. Voy a comprar auto, etc. Y así empezamos el año abrumados por tanta cosa.

¡Claro! Está bien tener objetivos pues nos motivan a superarnos y ser mejores, sin embargo, es más importante, tener un objetivo base para todo lo demás. A esta meta, la podemos llamar fin último objetivo, como la nombra el filósofo y teólogo Tomás de Aquino.

No obstante, también podemos referirnos al fin último subjetivo, que es la felicidad. Y es que todos buscamos ser felices. Aunque no estemos muchas veces conscientes de esta indagación nos dirigimos hacia lo que nos hace felices. Aquí, estriban o muchas soluciones o muchos problemas. La mayoría de las personas ponen su felicidad en cosas que lo pueden desconsolar. Por ejemplo, la horda de jóvenes a los que el triunfo de su equipo favorito de futbol es la meta de su vida. Es obvio, que no siempre va a ganar. Incluso hay algunas escuadras que casi nunca ganan y, aun así, tienen muchos seguidores por la esperanza de ver campeón a su equipo para ser felices un tiempo.

Otros ponen su felicidad en tener mucho dinero. Y como están las cosas, pues las grandes fortunas no son para todos, incluso, solo para una minoría. De ser así esto, la mayoría no va a ser feliz.

Así que, más importante que hacer una larga lista de fines para el nuevo año, es centrar a nuestro fin último objetivo. En éste, la felicidad debe estar asegurada, de otro modo, caeríamos en los mismos problemas del fin último subjetivo.

Y bueno, ¿cuál sería el fin último objetivo? Este debe tener cinco características.

  1. Que sea absoluto, esto es, que no dependa de nada.
  2. Que excluya todo mal.
  3. Que esté al alcance de todos.
  4. Que satisfaga plenamente.
  5. Que una vez obtenido no se pueda perder.

Y ¿qué o quién cumple todo esto? Siguiendo con nuestros ejemplos anteriores, ¿acaso el triunfo de un equipo de futbol nos puede dar la felicidad plena? No. Depende de muchas cosas: que jueguen bien, que el árbitro pite a su favor, etc.

¿La riqueza económica, cumple con esto? No. Estriba de muchas cosas, de un trabajo y ahorro arduo o simplemente de la suerte.

El irle a un equipo, ¿excluye todo mal? Obvio que no. Recientemente vimos que el Cruz Azul jugó excelentemente bien y perdió la final jugando mal, así que, muchos seguidores, que habían cifrado su felicidad en eso, se vieron entristecidos.

El dinero, ¿excluye todo mal? No. Muchas veces puede hacer de sus poseedores objeto de secuestros o envidias, entre otras cosas.

¿El triunfo de los equipos está al alcance de todos? Es obvio que no. A veces, solo unos cuantos ganan. La riqueza, ¿está al alcance de todos? ¡Menos!

Y el cuarto, ¿El triunfo del equipo satisface plenamente? A veces, pero dura poco, pues siempre quisiéramos que ganara. O el dinero, ¿no nos satisface plenamente? No, pues entre más tenemos, más necesidades surgen y nunca nos llena.

¿Que una vez obtenido no se pueda perder? Supongamos que gana nuestro equipo favorito, ¿va a ser siempre así? Obvio que no.

Respecto al dinero, éste también se puede perder. Hay muchas historias de grandes capitales que se han hecho polvo.

Entonces, ¡la felicidad total no es asequible! Concluirán muchos. ¡Claro que sí! y ¿dónde está? Bien, hay que aclarar que solo un ser cumple con estas cuatro características: Dios.

Así es, no depende de nada, pues si para ser Dios necesitara de otros, pues no sería Dios. Si tuviera algún mal, tampoco lo sería.

Todos lo podemos alcanzar si seguimos sus mandamientos. Obvio en esta vida podemos acercarnos mucho a Él, pero, es necesaria otra existencia donde lo veamos cara a cara.

Dios satisface plenamente, pues es un ser infinito en la existencia y las perfecciones, luego llena las ansias infinitas de nuestra alma y si lo alcanzamos nunca lo perderemos.

Así es que, en nuestra lista de propósitos de año nuevo pongamos este fin último objetivo, como prioridad. Los demás fines, que giren alrededor de éste.

¡¡¡Feliz año!!!

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