Opinión

Salvador Echeagaray

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Virtudes del Maestro

Salvador Echeagaray

Martes-05-Junio-2018

Hablemos sobre las virtudes del maestro, vocablo que viene del latín, magister, que significa “el que es más”. De ahí, lejos de que sea motivo de soberbia, le confiere una dignidad y una responsabilidad mayor. Por lo tanto, inferimos las dos primeras virtudes del maestro: la HUMILDAD, que es sencillez y el conocimiento de lo que se debe poner al servicio del prójimo; y la RESPONSABILIDAD, que es la virtud de dar cuenta por los actos realizados.

Al maestro también se le llama docente, que significa “el que da la ciencia”. Por lo tanto, debe tener la virtud intelectual de la CIENCIA, debe dominar profundamente la materia que enseña.

La VERACIDAD, que es decir la verdad, es otra virtud. Debe enseñar cosas ciertas. Si tuviera duda de la realidad de lo que imparte, entonces debe aportar datos que muevan a la reflexión. Ya lo dijo Tomás de Aquino en De Magistro: “Si el hombre es maestro verdadero, es necesario que enseñe la verdad”.

La siguiente virtud que debe poseer un maestro, es el ARTE, entendido éste como el dominio de una técnica para obtener un buen resultado. El docente debe ejercer el arte de enseñar. ¿De qué le serviría saber mucho, si no lo puede transmitir efectivamente a sus alumnos? Por lo tanto, debe conocer la didáctica que le facilite su actividad. Bien lo dijo Aristóteles en su Metafísica: “La señal que distingue al sabio del ignorante es el poder enseñar”.

Otra virtud es la PRUDENCIA, que nos dice cuándo actuar o no. Es la virtud que regula a los otros hábitos buenos.

El maestro ha de ser JUSTO, darle a cada uno lo que merece. Si el alumno no estudia, no debe obtener buena calificación, pero si se esfuerza y tiene disciplina, debe ser reconocido con una buena nota.

La FORTALEZA es otra virtud muy importante, ya que no siempre es reconocida la labor docente. A veces, el maestro tiene alumnos o grupos muy rebeldes o indisciplinados. En estos casos, debe ser fuerte para sobreponerse ya que, de otra manera, enfrentar con debilidad a un grupo sería contraproducente para él y para los propios alumnos.

El docente debe tener un cúmulo de virtudes extras que le ayudarán a tener buenos resultados. La AMABILIDAD es importante para que el alumno reciba los conocimientos que el maestro quiere enseñar, y la PUNTUALIDAD también es necesaria, pues se debe aprovechar el tiempo al máximo. Para finalizar, podemos citar al profesor y filósofo, Bernardo Castillo Morán, quien afirma lo siguiente: “El maestro debe enseñar con su vida, que lo vean y digan: ¡Ahí va un maestro!”.

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